Cuentan los que estaban allí (leyenda)

Cuentan los que estaban allí que un buen japonés llamado Mikao, bueno porque era buen esposo, buen padre y buen trabajador, en sus ratos libres se dedicaba a meditar y orar como buen budista.

Ssiempre le pasaba por la cabeza el hecho de encontrar la manera de sanar a los enfermos de un modo simple y natural, por ello, admiraba mucho la historia de Jesús, del Buda y de otros sanadores de la antigüedad, se preguntaba por ejemplo cuál era el misterio de curar con las manos y como era obvio, dónde estaba el secreto.

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